Paciencia

Bambu-en-el-jardin

Este es un mensaje de una pastora amiga y que al conversar con ella infunde paz y esperanza, espero que a vosotros les pase lo mismo; que esta palabra aliente su alma y su espíritu así como el agua alienta al sediento

Cita base: Santiago 5:7-8

Introducción:

No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante. También es obvio que quien cultiva la tierra no se impacienta frente a la semilla sembrada, halándola con el riesgo de echarla a perder, gritándole con todas sus fuerzas: ¡Crece, por favor!

Paciencia, Confianza, Firmeza, Constancia, Fe, Y mucho trabajo en equipo, Son el resultado del amor de Jesucristo en nuestro corazón, para vivir en este mundo en el que cada día el enemigo está haciendo mella en los corazones de los hijos de Dios, distrayéndolo del verdadero propósito de Dios para sus vidas, solo si permanecemos unidos podremos vencer.

Hay algo muy curioso que sucede con el Bambú japonés y que lo transforma en no apto para impacientes: siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente.

Durante los primeros siete años no sucede nada apreciable, a tal punto que, un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles.

Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis semanas la planta de bambú crece ¡mas de 30 metros! ¿Tardó sólo seis semanas crecer? No, la verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse.

Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento, que iba a tener después de siete años.

Sin embargo, en la vida cotidiana, muchas veces queremos encontrar soluciones rápidas y triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo.

De igual manera, es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creemos que nada está sucediendo.

Y esto puede ser extremadamente frustrante.

En esos momentos (que todos tenemos), recordar el ciclo de maduración del bambú japonés y aceptar que “en tanto no bajemos los brazos” ni abandonemos por no “ver” el resultado que esperamos, sí está sucediendo algo, dentro nuestro…

A partir de esta reflexión del bambú japonés sacaremos varias conclusiones.

–         Somos sembradores de nuestra propia vida y de nuestro ministerio en Cristo

 Gálatas 6:7-8

No podemos engañar a Dios que está viendo realmente que semilla es usted en realidad y donde está echando sus raíces verdaderamente, si en su carne o en su espíritu, si en las cosas del mundo o en las cosas del Señor.

Juan 12: 24-26

El Señor nos llamo con un propósito en este mundo y fue ser sus testigos, testimonio vivo del amor de Dios, y la manera que nos dejo fue enviándonos con una serie de dones, actitudes y capacidades que son para Él y no para enterrarlas o tal vez malgastarlas en el mundo.

Si alguno le sirve a Cristo, el padre le honrara.

–         Somos sembradores de nuestros hijos y resto de familia

Proverbios 22:6

Es responsabilidad de los padres educar a los niños hasta que tienen una edad en la que puedan valerse por sí mismos y tomar decisiones adecuadas y responsables, esto no solo porque quieren sino porque la ley de los hombres lo demanda y si no en último caso el estado se hace cargo del menor.

Pero Dios en su sabiduría ya lo había determinado en su amor que los padres educarán a sus hijos en su palabra que es donde verdaderamente esta le esencia de la vida y aunque sean viejos siempre recordaran las raíces que echaron y aunque la vida los balancee no se perderán porque ya está la semilla en su corazón.

Deuteronomio 4:9

Algo que aprendemos de la planta de bambú o más bien de quienes la siembran es su constante dedicación, a pesar de no ver nada durante mucho tiempo, pero a pesar de ello no desmayan en su esperanza que verán el resultado de su esfuerzo.

Aunque todavía no vea el cambio en sus hijos o familia no desmaye porque si permanece firme lo verá.

–         Somos sembradores del mundo entero

Una de las características del Bambú japonés es que aunque los vientos sean muy fuertes los puede doblar hasta el suelo pero no se parte gracias a su flexibilidad y eso es por las raíces tan solidas que tiene entrelazadas unas con otras, esas son las raíces que Cristo desea que tengamos como creyentes unos con otros en unidad.

Para poder transmitir a este mundo tan hostil el verdadero amor de Jesucristo, sembrar en él, la palabra de salvación para tener una cosecha de almas salvas.

Juan 17: 20-21

El mundo tiene los ojos puestos en los cristianos esperando recibir de nosotros algo, mirando si en verdad estamos en unidad o pleitos y contiendas que para nada aprovecha.

Conclusión:

Salmo 126: 5-6

El Bambú japonés

–         Aunque tarde para crecer lo hace. ( Paciencia )

–         Aunque hayan vientos y tormentas se dobla pero no se parte. ( Firmeza )

–         Aunque muchos digan a su alrededor no servirá para nada, a su tiempo 7 años, sirve para todos. (Servicio)

Que el Señor les continúe bendiciendo

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.