Bajo La Nube De Su Gloria

Cita Base:

Primera de Corintios 10:1-11

imagesIntroducción:

El apóstol Pablo, hace una referencia de lo que fue la salvación del pueblo israelita de los egipcios; el pasar por en medio de las aguas del mar rojo, era una especie de bautismo, el comer del maná caído del cielo era una representación de nuestro Cristo La roca en la cual es edificada la iglesia y de la cual brotó el agua que bebió el pueblo es Cristo (Juan 6:33-35).

Esta agua es representación de la Llenura del Espíritu Santo dada por Cristo a todos los creyentes; pero tanto una cosa como la otra no es señal de poder disfrutar de la felicidad celestial, es decir de la Salvación.

Como dice la Escritura, todos disfrutaron de lo mismo, Dios no dejó atrás a nadie, Dios no le quitó la bendición a ninguno; sino que dejó que todos disfrutaran y se dieran cuenta que Él era un Dios real y verdadero.

Se cree que la roca que por dos veces dio agua al pueblo en el desierto, les seguía en su camino hacia la tierra prometida.

(Éxodo. 17:6; Números 20:8)

Cómo Saber Si Estoy Bajo La Nube De Su Gloria

Es fácil de comprenderlo o saberlo, todos estamos bajo la nube de la presencia de Dios, pero no todos están bajo su Gloria.

Bajo la gloria de Dios, se siente que Él y solo Él es capaz de resolver todas las cosas; no es un exceso de confianza, es la plena certeza de que él obrará a nuestro favor.

 El Tabernáculo (Números 9:15-23)

La Escritura declara que desde el mismo momento en que el tabernáculo fue erigido o terminado, la nube o sea la presencia de Dios estuvo sobre Él; es decir que desde el mismo momento de nuestra creación, la Presencia y la Gloria de Dios están sobre nosotros.

Es en el comienzo de nuestro andar por la vida que vamos perdiendo de su gloria y de su presencia, es decir cuando comenzamos a creernos que no le necesitamos y que podemos hacer las cosas por nuestra propia fuerza y a olvidarnos de su voluntad para hacer la nuestra.

La nube encima del tabernáculo no era solo para que la vieran y para que la escucharan sino para obedecerla es decir ver, escuchar y obedecer.

Cada vez que la nube se movía se levantaba el pueblo, y cada vez que se detenía el pueblo se detenía; no importaba el tiempo en que se detuviera, no importaba el tiempo en que se movía; lo que importaba era obedecer y dejarse llevar por la voluntad de Dios.

Hoy en día hay muchos problemas en cuanto a esto; no se espera a Dios porque pensamos que tarda demasiado; y no hacemos más de lo que se pide porque Dios pide mucho y por esta razón la iglesia ya no hace la voluntad de Dios sino la de su propio corazón.

Que el Señor les continúe bendiciendo.

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