Un problema de identidad

aguilaTodas las citas bíblicas han sido tomadas de la versión Reina Valera de 1960, a menos que se indique lo contrario. Haga clic sobre ellas para leerlas.

Romanos 8:16 “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.”

EL ÁGUILA QUE SE CREÍA GALLINA: Un día, paseando, un granjero se encontró un huevo de águila y lo llevó a su corral de gallinas. Lo colocó en el nido de una gallina de corral. El aguilucho fue incubado y creció con la nidada de pollos. Y, aunque era un águila real, vivió así… como si fuera una gallina más del corral: Durante este tiempo, el águila hizo lo mismo que hacían los pollos, pensando que era un pollo. Escarbaba la tierra en busca de gusanos e insectos para comer, piando y cacareando. Incluso sacudía las alas y volaba unos metros por el aire, al igual que los pollos y gallinas. Después de todo, ¿No es así como había de volar un polluelo?

En la granja recibió calor y cariño… y aprendió muchas cosas:

1) Aprendió de los Pollos y Gallinas… que son muy quejosas… a quejarse; pero no le gustó. Quién va por la vida así, ha de resultar insoportable de aguantar. No, no quiso adoptar esa manera de ser.

2) Aprendió del Gallo a actuar como un ser tirano, celoso y altanero… pero tampoco le gustó. Mejor olvidarlo.

3) Quiso aprender del Cerdo… pero le pareció demasiado sucio y desordenado. Pensó que había que cuidar más la imagen…

4) Luego se fijó en el Burro, a ver si podía aprender algo de él, pero le pareció muy indeciso y demasiado terco. Así, seguro que se le escaparían muchas oportunidades en la vida.

5) También quiso aprender de la Vaca… pero no le gustó su forma de estar en la vida, siempre indiferente a la realidad que le rodea, como pensando siempre que el otro prado que está más allá parece más verde… ¿Cómo poder ser feliz creyendo siempre que lo mejor está lejos, como al otro lado…?

6) De los Loros empezó a aprender a decir cosas… pero llegó a la conclusión de que son demasiado chismosos. Y haciendo lo que ellos, al señalar a alguien con su dedo, para acusarle, observó que siempre había tres dedos de su mano que le señalaban a él…

7) Miró al Buitre, pero enseguida le desagradó su manera de estar en la vida, aprovechándose de todos y todo; siempre tan carroñero, queriéndose aprovechar de los descuidos ajenos… ¡Qué mezquindad!. ¡No!, él no quería ser así.

8) Luego le llamó la atención un Pavo que conoció: sacando pecho, pero siempre cauteloso y como cuestionándolo todo… ¿Qué mal, no?

El quería hacer en la vida algo diferente… ¿por qué no algo importante?

Un día el aguilucho divisó muy por encima de él, en el limpio cielo, a una magnífica ave que volaba, elegante y majestuosamente, por entre las corrientes de aire, como flotando entre las nubes del cielo, moviendo apenas sus poderosas alas doradas… La cría de águila la miraba asombrada hacia arriba… ¡le parecía algo tan espléndido aquello de volar…!

Y preguntó a una gallina que estaba junto a ella:

– ¿Qué es?.
– Es el águila, el rey de las aves, respondió la gallina.
– ¡Qué belleza!.Cómo me gustaría a mí volar así…!
– No pienses en ello, le dijo la gallina. Añadiendo: Tú y yo somos diferentes de ella.

De manera que el águila no volvió a pensar en ello. Y siguió creyendo que era una gallina de corral. Un día una pareja de ecologistas visitó al granjero, y al ver a los animales de la granja descubrieron entre las gallinas al aguilucho:

Permítame hacerle una pregunta. ¿Debes parecerte a alguien o debes ser alguien? La Biblia dice que somos hijos de Dios y si hijos herederos y coherederos con Cristo (Romanos 8:17). Si conoces tu identidad, entonces no querrás ser menos de lo que Dios dice que eres. Si no permites al Espíritu Santo entrar a tu vida por medio de la fe en Cristo Jesús; seguirás siendo un águila en un corral rodeado de inferioridad y creyéndote inferior; sino le permites al Espíritu Santo de Dios que testifique, que hable a tu espíritu y lo despierte a la realidad de quién eres, entonces seguirás siendo igual que el águila de la historia. Se te pasará suspirando y suspirando.

Hay tres categorías de personas en el mundo. Los que dicen ser hijos de Dios, los que no quieren ser hijos de Dios y los que saben, se sienten y viven como hijos de Dios. Los primeros: hablan y no actúan, viven en corrales y cuando llega la tormenta se esconden, se deprimen, se apartan renegando del dios que adoran. Los segundos: fracasan en todo lo que hacen porque creen que con su fuerza es suficiente. Los terceros: triunfan en todo lo que hacen; los terceros triunfan en medio de la tormenta, de la adversidad, tienen claro que son más que vencedores en Cristo Jesús (Isaías 40:31).

¿En que categoría te encuentras? ¿Qué serás hoy, cómo te comportarás hoy frente a los retos que se te presenten? Cómo águila “Hij@ de Dios” o como gallina.

Que el Señor le continúe bendiciendo, su Pastor y Amigo Jorge Luis. Rellene el siguiente formulario con sus peticiones de oración.

 

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Publicado por Pastor Jorge Luis

Pastor Evangélico

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