Shekinah

shekiná

Todas las citas bíblicas han sido tomadas de la versión Reina Valera de 1960 a menos que se indique lo contrario. Haga clic sobre ellas para leerlas.

Habacuc 3:4a “Y el resplandor fue como la luz…”

Dios para ocultar su presencia de los hombres pecadores, se cubrió en la luz. Si usted mira por mucho tiempo al sol; sentirá que por un momento se queda en oscuridad. Por esta razón la Escritura declara que Moisés se acercó a la oscuridad donde estaba Dios “Entonces el pueblo estuvo a lo lejos, y Moisés se acercó a la oscuridad en la cual estaba Dios.” (Éxodo 20:21). No es que Dios habitase en oscuridad sino que era tanta la luz que no se podía ver su presencia; por eso cuando Moisés salía de su presencia – SHEKINAH, su rostro resplandecía “Y aconteció que descendiendo Moisés del monte Sinaí con las dos tablas del testimonio en su mano, al descender del monte, no sabía Moisés que la piel de su rostro resplandecía, después que hubo hablado con Dios.” (Éxodo 34:29).

Pero el resplandor del rostro de Moisés era solo un momento y no todos podían participar de esa gloria, de esa SHEKINAH de Dios. Pero Dios sabía que toda la humanidad necesitaría de su presencia para poder vencer, para poder salir adelante contra toda asechanza del maligno pero no se halló en la tierra a nadie digno de mantener su presencia, de llevarla consigo siempre; hasta que vino el Mesías, el redentor de nuestras almas Jesucristo de Nazaret. Dios había levantado profetas, sacerdotes para que hablase al pueblo de su gracia, que buscasen y guardasen su nombre y así nunca su presencia – SHEKINAH – se apartaría de ellos pero solo obedecían por u momento y luego se olvidaban.

Hebreos 1:1-3 dice: Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas”.

El profeta Habacuc dice en nuestro versículo de inicio que: “el resplandor fue como la luz” él estaba anunciando al mesías; tal como era la luz sería su resplandor. De Jesús se dice que Él era el resplandor de su gloria – SHEKINAH – y la imagen misma de lo que Dios es, teniendo la misma sustancia por eso puede hacer lo mismo que Dios, habla lo mismo que Dios. Él vino a establecer la presencia del Padre por medio de Él a todos aquellos que creen en su Nombre. Lo que ningún otro podía hacer lo hizo Jesús, adonde nadie podía llevar a otros lo hizo Jesús. Les enseñó el poder y la autoridad que encierra la SHEKINAH del Padre Celestial ¡Aleluya!

Y Ahora por medio del Espíritu Santo que nos dejó; que es Él mismo nos lleva a esa comunión, a esa relación, a esa intimidad. Por eso cualquier hombre sobre la tierra que crea en el Nombre de Jesús y le haya confesado como Señor y Salvador tiene la presencia de Dios en su vida. y por medio del Espíritu Santo puede decirle ¡ABBA PADRE! – ¡MI PADRE!

En Jesús está revelado lo que antes estaba escondido tras un velo. Es solo en el nombre de Jesús que se pueden conseguir todas las cosas, es solo en el nombre de Jesús que hay salvación, libertad, restauración, restitución, sanidad. Jesús es el único camino de relación con el Padre celestial no hay otro camino no hay otro nombre; no importan los nombres que los hombres quieran inventarse para hacer creer a los ingenuos e incrédulos que pueden acercarse a Dios y ser salvos. La verdad es que es sólo en Jesús; porque Él es el autor y consumador de todas las cosas.

Quieres la relación con el Padre, quieres su presencia – SHEKINAH – acércate a Jesús. Deshazte de tus ídolos y confiésalo como tu Señor y Salvador entonces y sólo entonces el Padre vendrá a ti (Juan 14:23).

Oración: Amado Padre celestial, gracias por enviar a tu Hijo Jesucristo en propiciación de mis pecados, gracias por el deseo de tu corazón de acercarte a nosotros. Señor Jesús gracias por haberte ofrecido en sacrificio vivo y agradable para recuperar mi relación con mi Padre. Gracias porque a través de tu sacrificio me has hecho cercano a mi Dios, mi Padre, mi Creador y hoy puedo caminar confiado y alegre porque sé que su presencia va conmigo a todas partes y me ayuda a salir adelante sean cuales sean las circunstancias de la vida soy más que vencedor por tu presencia – tu Shekinah – que me acompaña siempre. Hoy por eso puedo declarar y afirmar que no hay temor al fracaso ni a la vida, ni mucho menos a la muerte porque tú estás aquí. Amén y amén.

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